domingo, 15 de julio de 2012

Linda pero sin amor

Los mordiscos son mas fuertes
cuando el color de la sangre lo dice.
Rasguñaste toda la noche para entrar y salir.

Me llamaste gritando otra vez 
porque habías perdido la conciencia.
Vi por la ventana  y diseñe el camino.
Privé salir corriendo de ahí.

La montaña de ropas sucias crecía 
y yo sumaba mis prendas a ella sin querer.

Tenia que curarme, lamerte
las heridas o nadar un poco en sal.

Tenia que ser linda pero sin amor.

Tenia que esconderme al amanecer.

Retrocediendo a mirarte siempre.

Buscaste el pedazo de dolor
para una buena cena.
lo mordisqueaste un rato antes de escupir.
brindaste por mi, pero no por la noche.

Con fiebre latían tus pies, por salir de ahí
mientras hundías cortándolos otra vez en el fangoso desierto
de este pueblo adepto a que nadie se ve.

Me perseguiste encapuchado
sin desmembrar pensamientos
tu lábil cuerpo iba cayendo ante mi
la querida condena de quererte se deshizo poco a poco.

Convertí el ombligo en poso
para que pudieras beber
cuando se llenó de arena
cavé de nuevo para que nadie tenga sed.

Se acercada un desenfrenado océano
mirando  en mi  vientre el obrar
beneficencia espantosa en esta costa
llenó cavidad por cavidad.


Varió mi pelo al sonrreírle
estrellándose en el aire
alimentó con peces 
debajo de su agua mirándome
donde los bodes no eran márgenes 
yo te mezclé
vos te brindaste.